El calzado para niño

Publicado por Mauricio Moncada en

¿Cuándo hay que empezar a usar calzado?

Los niños pequeños que todavía no gatean pueden llevar calcetines o patucos que abrigarán el pie, pero no debe llevar zapatos.

El calzado del lactante, llamado patuco, debe ser totalmente flexible y debe ser holgado, para permitir el movimiento libre. Su única finalidad es protegerle del frío.

Cuando el niño comienza a caminar puede colocarse un calzado blando, con suela flexible y delgada que le protegerá de golpes o heridas.  Puede utilizar zapatos que sujeten el pie para que no se descalce al caminar, pero que no lo presionen.

De hecho, el calzado no es indispensable y muchos niños en el mundo no lo utilizan. 

Los pies se desarrollan correctamente y la única diferencia es que la piel de la planta del pie es más gruesa.

¿Cómo debe ser el calzado de los niños?

  1. Medida. Aproximadamente un centímetro mayor que el pie. Si es menor apretará los dedos, especialmente por la tarde y si es mayor provoca cansancio al caminar.
  2. Flexible. Para permitir el movimiento libre del pie.
  3. La suela. Elástica y permitir la flexión del pie mientras camina. Debe poder flexionar la suela del calzado con las manos.
  4. Dibujo de la suela sea multi direccional para que evite que el niño resbale.
  5. Tacón. No debe de tener tacón o debe ser mínimo y nunca debe tener prolongaciones hacia la puntera en la parte interna (el llamado tacón de Thomas).
  6. Plantilla. No debe llevar ningún tipo de plantilla "correctora". El pie sano no la necesita y pueden producir molestias.
  7. Contrafuerte. Es la parte posterior, debe sujetar el pie y cubrir justo por encima del talón, pero no más arriba para permitir el movimiento libre del tobillo. La parte posterior del pie debe estar siempre sujeta, aunque sea sólo por una pequeña correo o goma. Las chanclas y los zuecos no son adecuados porque el niño debe hacer un trabajo extra de agarre con los dedos para no perder el calzado al caminar.
  8. Material. Deben estar confeccionados con materiales transpirables para evitar la sudoración excesiva y las afecciones cutáneas como infecciones micóticas.
  9. Botines. En general no se recomienda el uso de botas porque no permiten una correcta movilidad del tobillo. El niño pequeño puede usar botitas flexibles de caña baja para evitar que se descalce cuando corre.

 

El calzado del adolescente

Es recomendable que utilicen calzados con capacidad de absorber impactos porque realizan una intensa actividad física.

El calzado deportivo es una buena opción si cumple los requisitos de ser flexible y transpirable. Su principal problema suele ser una escasa capacidad de aireación, lo que favorece la sudoración, la maceración de la piel y la aparición de infecciones por hongos.

 

¿Se deben utilizarse plantillas o zapatos ortopédicos?

  • El pie del niño está preparado para caminar descalzo.
  • Sólo en algunas ocasiones está indicada la colocación de algún tipo de corrección:
  • Las alzas para corregir diferencias de longitud de las piernas.
  • Las plantillas a medida para aliviar las molestias del pie plano rígido.
  • Almohadillas o plantillas de absorción de impactos para tratar trastornos de sobrecarga como la enfermedad de Sever.
  • En cualquiera de estos supuestos debe consultar con el ortopedista pediátrico.

 

Rompiendo mitos.

El calzado no ayuda a aprender a caminar. El desarrollo de la marcha puede verse entorpecido por un calzado rígido que no permite el movimiento libre del pie y del tobillo.

El calzado no modela ni corrige el pie. Hay que huir de plantillas modeladoras y de tacones que corrijan la marcha del niño.

No es conveniente utilizar calzados usados por hermanos. Los pies son anatómicamente y funcionalmente diferentes por lo que desgastarán de forma diferente el calzado.

Se debe fomentar que el niño camine descalzo el mayor tiempo posible (siempre en un entorno protegido) porque ello contribuye a un correcto desarrollo de la musculatura del pie.

Si el niño desgasta de forma anormal la suela o refiere dolor en los pies conviene la consulta con el ortopedista pediátrico.

Fuente. Publicación de la asociación mexicana de ortopedia y traumatología pediátrica.


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